Watch Dogs

‘Watch Dogs’

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Parece que no se puede hablar de otra cosa.
Ante la escasez de lanzamientos de peso en este mes de mayo, la aparición de ‘Watch Dogs‘ en las tiendas ha copado redes y tabloides al extremo. 
Hoy sale a la venta el sandbox de Ubisoft Montreal y lo hace sin librarse de la polémica sobre su apartado gráfico.
¿Estará el juego a la altura? ¿Ha sido tan bochornoso el downgrade como parecían demostrar algunos vídeos? ¿La tasa de frames será estable? ¿El popping es tan ponzoñoso como aseguran algunos?

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En Gamebeats no nos desmarcamos de este frente ni de las dudas que rodean su benchmark técnico, pero os aseguramos que el punto fuerte de ‘Watch Dogs’ es su estudiada jugabilidad.
A todas las acciones clásicas de otros juegos de mundo abierto (como ‘Grand Theft Auto’, ‘Saints Row’ o ‘Sleeping Dogs’), a saber, la relación con NPCs, la conducción a través de diversos vehículos, la exploración, el ataque mediante distinto tipo de armamento, etc, etc, se añade aquí la posibilidad de resolver situaciones mil de formas variadas y dispares, gracias a las habilidades de hackeo sobre numerosos elementos del mobiliario urbano, desde un cajero automático a un semáforo, pasando por una cámara de vigilancia. La implementación de estas acciones, sencillas e intuitivas de ejecutar a través del smartphone hipervitaminado del protagonista del juego, eleva a ‘Watch Dogs’, al margen de su poco sorprendente nivel visual, a la categoría de producto muy recomendable. Mérito extra si tenemos en cuenta que es la primera incursión de su desarrolladora en el género sandbox (Assassin’s Creed no pertenece estrictamente a esta categoría, al desarrollarse en distintas zonas semiabiertas con tiempos de carga entre ellas) 

Entretenimiento y diversión en estado puro, posibilitando superar los diferentes retos y misiones como más nos convenga y apetezca, ya sea a saco y calzón quitado o mediante el uso de elementos urbanos y el sigilo.

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Watch Dogs

Os tengo controlados, muchachada.

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Solo en las primeras horas de juego, hemos listado más de 30 items hackeables, y esto no es más que el principio:

· Detonar una caja de conexiones
· Encender un muñeco de los Rabbids
· Extraer refrescos de una máquina expendedora
· Activar una máquina que lanza bolas
· Manipular un conmutador
· Crear un apagón
· Escuchar los archivos de audio de un portátil
· Escanear la localización de crímenes potenciales
· Usar el elevador de un montacargas
· Ver lo que graba una cámara de seguridad
· Soltar el contenedor industrial de una grúa
· El código de acceso de un guardia
· La cámara de un smartphone
· Un router que da acceso a un terminal de seguridad
· Detonar explosivos a distancia
· Usar un ascensor
· Ver (y escuchar) los mensajes de un móvil
· Una trucha que canta y se mueve (no es broma)
· Manipular de carteles electrónicos
· Activar barreras del suelo a modo de protección
· Activar la alarma de un coche
· Controlar el movimiento de un tren
· Abrir la puerta de un garaje
· Elevar un puente
· Manipular las luces de tráfico
· Subir bolardos para bloquear el paso
· Controlar el volúmen de unos altavoces WiFi
· Extraer dinero de un cajero (éste es nuestro preferido…) 
· Encender el caballo de una feria
ETC…

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Llevamos más de una década pidiendo a gritos a las desarrolladoras que aumenten el nivel de interactuación con el entorno en los juegos de mundo abierto, y ahora que por fin nos lo dan en un sandbox novedoso, ambientado en una ciudad nunca vista dentro del género (Chicago) varias veces más grande que el mapa de un ‘GTA’, y nos ponemos a discutir y a llorar por el número de píxeles como unas putitas gráficas de baja estofa.
Vale, el juego no luce en absoluto espectacular, ni siquiera se ve ‘muy next gen’, y Ubisoft mintió repetidas veces sobre el resultado gráfico. Cachetada y collejón para la compañía gala. 
Pero tenemos ante nosotros, esperando en las tiendas, uno de los sandbox más entretenido hecho hasta la fecha. No cuenta con los carismáticos personajes ni el brillante guión cinematográfico de un ‘GTA’, ni el vibrante combate cuerpo a cuerpo de un ‘Sleeping Dogs’. Tampoco las opciones de cutomización del personaje ni la comicidad de un ‘Saints Row’. Ni podemos sobrevolar la city hiperchetados como en un ‘Crackdown’, un ‘Infamous’ o un ‘Prototype’. Aquí no somos Batman ni SpiderMan. Solo un hacker habilidoso, de carne y hueso, que se las sabe todas.
Pero la ciudad es nuestra 🙂

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