Panceta, magro y oreja. Un juego sin desperdicio.

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Sudor frío, vello erizado, escalofríos a cascoporro, taquicardias everytime. Eso es el miedo, una sensación putísima pero adictiva, sobre todo si la experimentamos por placer en nuestras casas, gamepad en ristre. A oscuras  y en HD, porque -ya lo decía mi madre- la sarna con gusto, no pica.

Pero…
1) ¿Es todavía posible que un juego nos haga pasar canguele del bueno en plena crisis del género?
y…
2) ¿Por qué se ha vuelto tan fácil sobrevivir en un survival?

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Cientos de miles de usuarios ya se hicieron caquita fina con ‘Amnesia: The Dark Descent‘, título indie de Frictional Games lanzado en 2010. Buscando recuperar esa sensación de puro terror, el estudio regresa al universo de la saga con una nueva entrega. Por fin.

Cuando se analiza con lupa la presente generación es imposible no darse cuenta de cómo el género survival horror, tan brillante en la 6ª Generación videojuguetona, es ahora una sombra cadavérica de lo que llegó a ser no hace tanto. Ya fuera en su forma más pura (‘Silent Hill’) o mediante ensayos y reformulaciones, (‘Project Zero’, ‘Eternal Darkness’, ‘Rule of Rose’, ‘Haunting Ground’, ‘Forbidden Siren’) el survival del pasado nos dejó un recuerdo imborrable y mucha zurraspa en la ropa interior. La potencia de los sistemas actuales nos hizo soñar con lo que ésta brindaría al género, las increíbles posibilidades que conllevaría. Pero por desgracia, no ha sido así.

Intentos ha habido, tanto por parte de majors -Dead Space, Silent Hill Homecoming, el futuro The Evil Within-, como por parte de ese sector que cada vez está cobrando más importancia: el Independiente.
Y fue precisamente una de estas desarrolladoras pequeñitas, sin apenas personal, la que presentó uno de los juegos más terroríficos de la generación: ‘AMNESIA: The Dark Descent’.
Publicado en 2010 para PC, Frictional Games nos sumergía en una pesadilla virtual de puro terror psicológico que recordaba a los grandes del género, pero de la cual asombraba ante todo cómo manejando recursos a una escala mucho menor, conseguía meter el canguele con mayúsculas en el cuerpo. Todo un éxito de ventas, ambientado en un sórdido y enigmático castillo prusiano, que ha servido para que el estudio pueda brindarnos un nuevo título y nosotros volvamos a manchar con satisfacción nuestra ropa interior.

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Malditas casas victorianas sin ascensor.

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‘A Machine for Pigs’ transcurre en Londres, en el amanecer de un nuevo siglo y en plena era Victoriana, 60 años después del original, en el día de Año Nuevo de 1899. Nuestros ojos -volvemos, cómo no, a la inmersiva y aterradora vista en 1ª persona del original- serán los de Oswald Mandus, un rico magnate de la industria que regresa a casa tras sufrir un colapso casi mortal por culpa de unas fiebres sufridas en una trágica expedición a México.

Febril todavía, Oswald despierta meses después, aterrado, en una cama con rejas, sin idea de lo acontecido durante el tiempo de convalecencia, aunque perseguido por una pesadilla recurrente y surrealista, en la que siempre aparece una extraña y amenazadora máquina. Este será el punto de partida de una historia que sus creadores no ven como secuela, ya que no sigue la misma historia del primer Amnesia ni presenta los mismos personajes.

Nuestro artwork particular para ‘A Machine for Pigs’ 😀

Que no se diga que dibujamos mal 😉

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La participación de los creadores del experimental ‘Dear Esther‘ se hace notar desde el principio en la forma de narrar la historia, uno de los puntos fuertes del título. Como en los relatos de los mejores del género –una suerte de Poe, Maupassant, Lovecraft mezclados con HG Wells-, la aparente inocencia de los personajes es solamente un reflejo de su lado más depravado y perturbador. Conforme se avanza en el juego, la historia gana enteros y desciende en macabra espiral hasta los más oscuros rincones de la psique humana, ayudándose de notas manuscritas, transcripciones de fonógrafos y textos del diario que no escatiman en detalles sórdidos y terroríficos.

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Esto es culto al cerdo ibérico y no lo que tenemos en España.

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‘Amnesia: A Machine for Pigs’ es uno de esos juegos que desde el principio ya crea suspense y desasosiego, y nosotros encantados: cuando te compras un juego así lo que quieres es pasar miedo; hemos pagado por manchar la ropa interior e irnos a la cama llenos de regomeyo y sinsabor, con el mismo rictus que un gatico en un taller. Y el inicio lo logra con varios sustos contextuales e inesperados, bien logrados y dosificados, aunque excesivamente espaciados unos de otros. Quizá el canguele no es tan fuerte en este sentido como el experimentado en el primer ‘Amnesia’, pero sí muy superior a lo habitual en el género, con excepciones como ‘Slender: The Arrival‘ o el reciente e impactante ‘Outlast‘, del que ya daremos buena cuenta en próximas publicaciones.

Este ‘Amnesia’ es un sentido homenaje al solomillo porcino y una sana y necesaria recuperación de un género que nos sulibeya y parecía condenado a desparecer. Gracias a pequeños estudios, sin grandes presupuestos ni pretensiones AAA, los PC del mundo siguen bien nutridos de experiencias de terror inmersivas y de calidad.
Una cosa: el apartado técnico no es para tirar cohetes; tres cojones importa, el título lo compensa con una trama intrincada, buena jugabilidad y máxima tensión.

Venga, vamos a verlo en movimiento y con musiquita tétrica de fondo, que es lo suyo:

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Así que a jugarlo, muchach@s. Y cuidado con haceros caquita 😉
^( º(oo)º )^

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