Colorín colorado, el E3 ha empezado.

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Tenemos el Festival de videojuegos de Los Angeles, el mítico E³ (Electronic Entertainment Expo), a la vuelta de la esquina.
SONY ha prometido juegos a mansalva (cuarenta como los cuarenta ladrones), que están robando toda la atención a asuntos más importantes, porque siendo honestos, en plena era del multiplataforma style, de todo ese catálogo de lanzamiento, ¿cuántos títulos serán a la postre exclusivos de PS4?
También le toca el turno a Microsoft que, a diferencia de Sony, tiene muuuucho más que demostrar. Las cosas, como son: no se lo montó nada bien en su evento particular para anunciar XBOX ONE. Sin paños calientes, lo hizo como el culo.
La compañía de Redmond presentó su consola next gen de un modo que no gustó a muchos: centrándose en sus prestaciones como centro multimedia amo y señor del salón y relegando casi al olvido sus funciones como consola de juegos.

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Microsoft tiene que explicar muchas cosas sobre su ‘todo-en-uno’.

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En el E3 2013 tienen la urgente obligación de demostrar las facetas más jugonas de la ONE, anunciar títulos, cuantos más y más exclusivos mejor, y de paso resolver de una vez por todas algunas dudas carroñeras que se han ido planteando, sobre el mercado de segunda mano, el precio de los juegos usados y nuevos, y, cómo no, el coste de la consola en sí. Todo eso, a día de hoy, nos interesa (infinitamente) más que la propia fecha de lanzamiento de la máquina principiante.
¿Aprovecharán los de Redmond la ocasión? Tendrá su oportunidad el 10 de junio a las 19:00h hora peninsular española, y nosotros, por cosas del streaming, no perderemos comba ni detalle.

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¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DE MICROSOFT?

1. Necesitamos saber el precio de la máquina y sus juegos. Están muy bien sus prestaciones, pero muchas de las cosas que trae de serie no las van a utilizar una gran cantidad de usuarios que, como es lógico, solo la quieren para jugar. Es más, algunos de sus servicios relacionados con eventos deportivos y series de TV, es muy posible que no lleguen ni funcionen en España. La presentación del otro día emocionó a la platea, pero no lo olvidemos, el teatro, el show, eran norteamericanos.
¿Qué va a costar la consola ONE? No es lo mismo ocho que ochenta. Ni 400 que 800, ya sean dólares, libras o euros.
¿Y los juegos? Los rumores apuntan a que cada título nuevo va a costar cerca de 100 euros. Eso es mucho dinero, sobre todo si Microsoft no permite el alquiler de juegos, y mientras medio mundo siga en crisis económica galopante, supondrá que se van a comprar muy poquitos títulos.
¿Beneficia esto a la industria?

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Dinos de una vez cuánto vale tu consola, Microsoft.

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2. El hardware promete mucho, pero la RAM y el procesamiento no lo son todo, y de la tarjeta gráfica no se ha hablado para nada. Los usuarios necesitan ver correr algún juego realmente exigente en apartado visual, no un ‘FIFA’ más verde que una lechuga o un ‘Call of Duty’ del que lo que más se recuerda es… ¡un perro!. Sí, luce bien (chucho incluido), pero no deja de funcionar con el engine gráfico de siempre, algo evolucionado de cara a la next gen, eso sí.

Quizá un ‘Watch Dogs‘ o un ‘Witcher 3‘ hubieran dejado al respetable con la boca suficientemente abierta, pero no fue así. Hora y lugar de corregir el chasco…: La Electronic Entertainment Expo.

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Aiden Pearce y su móvil fardón. Cada vez que vemos el trailer se nos hace el culito pepsicola.

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3. ¿Centro multimedia?: tendrá que demostrarlo.
Un multimedia center siglo XXI que se precie no sólo te permite cambiar el canal con un comando de voz. Ni acceder a ligas deportivas, series exclusivas y TV de pago mediante un gesto. Todo eso queda muy fino y Minority Report, pero aún no sabemos qué nivel de compatibilidad tendrá la consola con películas DiVX, MP4 o MKV, los tres pilares básicos en lo que a vídeo se refiere a día de hoy. Si la consola pretende ser centro multimedia definitivo y sancta santorum del ocio digital, ¿podré conectarle un pincho USB y ver un capítulo de mi serie fetiche o la última grabación que he realizado con mi iPhone? ¿leerá subtítulos? ¿me cobrarán los de Redmond si reproduzco en la consola el vídeo de la boda, del bautizo, o la francachela etílica del sábado noche?  
Una cosa está bien clara, y es que en Microsoft tienen todo el know how necesario para construir un sistema operativo sólido y lleno de aplicaciones interesantes, muy por encima de las prestaciones futurístico-festivas mostradas hace unas semanas.

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Queremos saber si podremos meter el pinchito y ver nuestras pelis. ¿O todo será de pago?

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4. Queremos juegos. Queremos exclusivos. Y los queremos YA.

Microsoft aseguró que ahora mismo tiene 15 juegos ‘en construcción’ para su consola next gen, de los cuales muchos son nuevas IP’s. Eso suena bien, pero se rumorea que los desarrollos propios van con mucho retraso (como pudo comprobarse en los vídeos mostrados de FIFA y otras iteraciones deportivas en el pasado XBOX meeting). Es una oportunidad de redención impagable, ya que si por algo han destacado los chicos de Redmond durante los dos últimos años, es por abandonar la plataforma 360 y prescindir de grandes lanzamientos exclusivos (sí…, hemos tenido la cuarta parte de ‘Gears of War’ y un nuevo ‘Forza’, pero comparados con los exclusivos de Sony para PS3, como ‘The Last of Us’ o ‘Beyond: Two Souls’, ha sabido a muy poco)
En la presentación de la ONE, sólo sorprendieron (de más a menos, y no demasiado) ‘Quantum Break‘ (de Remedy), ‘COD: Ghosts‘ (de Activision), ‘Forza 5‘ (Turn 10 Studios) y ‘NFL Partnership‘ (de EA… y únicamente por su aceptable acabado visual). Lo demás, sintiéndolo mucho, estaba literalmente en pañales.
A ver si esos 1.000 millones de dólares que la compañía planea gastarse en videojuegos exclusivos dan sus frutos…

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Una consola es para jugar. Queremos juegos exclusivos.

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5. Microsoft, no des la espalda a los estudios independientes.

¿Y los títulos descargables? Si algo ha gustado y mucho durante la era 360, es el apoyo incondicional y las facilidades que ha dado Microsoft a las desarrolladoras pequeñas o que empizan en el mundillo, permitiendo adquirir títulos prometedores, alternativos, retro e incluso experimentales en formato descargable, a través de Microsoft Points y precios populares.
Microsoft debe despejar pero YA las dudas sobre la inclusión o no de una sección específica en el Xbox Live, aclarar cómo piensa ayudar a esos estudios con ideas prometedoras y costes asequibles, e incluso hablar del plan de esponsorización que han dejado caer desde la compañía.
Darle la espalda a los desarrolladores independientes es algo que en Microsoft no se pueden permitir.

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Joyitas de estudios independientes. Las adoramos.

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6. El nuevo KINECT, ¿Gran Hermano espiando en el salón?

Con una cámara renovada que presenta mucha más resolución y la capacidad de rastrear nuestros movimientos sin aparente lag, podríamos estar ante lo que Kinect tenía que haber sido desde el principio. De hecho, ahora la cámara vendrá integrada con la experiencia usable de la consola, parece que ya no es un gadget que adquirir sólo si queremos, y es de esperar que muchos desarrolladores le den una nueva oportunidad (o no).
A muchos usuarios no les han gustado ni un pelo los rumores que apuntan al funcionamiento constante y obligatorio de este periférico, ni los usos que Microsoft o ciertas desarrolladoras pueden llegar a darle, pudiendo violar nuestra intimidad y privacidad. Muchos no entendemos la importancia exagerada de este dispositivo en una máquina cuyo objetivo debe ser simplemente jugar, más que nada porque ya sabemos todos como van estas cosas… lo más probable es que luego no lo use ni el tato.
Microsoft, la compañía más achantada around the world en esta campaña primavera-verano, acaba de confirmar que este Big Brother para sibaritas no deberá estar encendido all-the-time, y que podrá desactivarse siempre que uno quiera con el (obvio) comando oral ‘XBOX Off’, pero fíate tú de éstos. También decían que Windows era una maravilla 😀

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Te agradecería que dejaras de espiarme, maldita entrometida.

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7. Mercado de segunda mano: LA CLAVE DEL NEGOCIO.

Este es el temazo, el todo o nada donde Microsoft se juega no ya el prestigio en el E3, si no el futuro de su nueva consola, o el triunfar o fracasar estrepitosamente en la next gen, con todo lo que ello conlleva:

Si Microsoft insiste en controlar y cobrar un plus por cada juego de segunda mano, creando un circuito cerrado donde cada usuario esté permanentemente identificado con un gamertag y cada juego con una clave de licencia y un coste desorbitado, estará poniendo muy seriamente en peligro sus posibilidades de llevarse el gato al agua. Qué coño, estará poniendo en números rojos todo el business.
Esta política saca-cuartos en torno a los juegos usados perjudicará gravemente a los usuarios de XBOX ONE, que tendrán que pagar más (que antes) por los títulos de segunda mano, pero también a las cadenas de tiendas como GAME STOP y Cía, que verían mermados de forma alarmante sus beneficios por el alquiler y reventa de juegos. Los chollos en ebay u otras plataformas de compra-venta también desaparecerían. Y en definitiva, Microsoft estaría cobrando sistemáticamente un dinero por juegos cuya propiedad y derechos no le pertenecen, además de violar el derecho de los usuarios de compartir sin afán de lucro y desinteresadamente productos que son de su propiedad.

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¿Quiere acabar Microsoft con los juegos usados?

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Política de Microsoft for Dummies: ‘MICROSOFT, FALETE Y EL YOGUR DEL CARREFOUR’

Estos rompecabezas siempre se entienden mejor con un buen ejemplo. Si yo compro un yogur natural en Carrefour (vale cualquier otro sabor y tienda del planeta, Dios nos libre de hacer publidad gratis), el yogur, naturalmente, es mío por siempre jamás y derecho propio, he pagado por él y me pertenece: puedo tirarlo por el retrete, zampármelo con o sin azúcar, ¡ey! o compartirlo con quien me dé la gana.
En un mundo ya no ideal, sino simplemente razonable, debería ser ilícito (y punible) que tanto Danone como Carrefour (recordad que solo es un ejemplo), volvieran a cobrar a ese usuario por el yogurt que yo ya he comprado, ¿no?. ¿Cuánto le iban a soplar por cada cucharadita que yo quisiera darle a mi amigo zampa-yogures? En todo caso debería cobrar yo al gorrón, ¡es mi yogurt! 😀
Así funciona el mundo en el que vivimos, al menos el mundo del yogur en el que vivimos.

Pues con los videojuegos y demás propiedades intelectuales las grandes compañías -y muchos gobiernos- no quieren que sea así, porque hay cientos de millones de dólares/euros/yenes en juego, una perita en dulce.

¿Cuántos juegos ‘de segunda’ adquiere un usuario de poder adquisitivo medio/alto al año? ¿diez? ¿puede que veinte? ¿y si le cobro a cada nerd con pasta 35 pavos por juego usado y de esos 35 me llevo by-the-face el 60%, unos 20 machacantes? Si el servicio Xbox Live cobija a 40 millones de xboxers en todo el orbe, los directivos de Microsoft se juntarían con lo que cualquiera tildaría de pingües beneficios, a cambio de… vaya, a cambio de no hacer nada. Unos 16.800.000.000 de dólares anuales: bonita calderilla; se vería realmente preciosa en mi bolsillo 😉
Sí, amigos: todo por la pasta. Nuestra pasta.

Imaginad ahora que vais al centro comercial de turno, o conectáis con la store digital que os toque y, en un conato de locura extrema y pagando de vuestro bolsillo, compráis (sí, ya sé que es muy difícil visualizar algo así) el último disco de Falete (unos 15 euros en formato físico, 10 en formato digital). Y en un momento dado (posiblemente, en breve) queréis desprenderos de él para siempre y decidís regalárselo de forma altruista a alguien (tratándose de un álbum de Falete, alguien que os caiga como el culo, con toda probabilidad).
Las intenciones de las empresas como Microsoft de cara al futuro (y si no, tiempo al tiempo), pasan por prohibir, o más bien impedir, que compartáis vuestro yogur o regaléis vuestro disco usado de Falete. Con nadie y a nadie. En todo caso, el receptor de vuestro disco prestado (qué magna partitura), contra natura, deberá pagar de nuevo por ella, pero es que además, el folclórico Falete no verá prácticamente un euro por dicha transacción con regusto a déjà vu. La mayor parte del botín acabará en manos de algún pomposo y engominado directivo de su discográfica. Y lo mismo con los videojuegos. El impuesto extra de esa plusvalía, el montante contante y sonante, se lo llevará Microsoft, no Ken Levine, David Cage o Fumito Ueda.

¿Son estas políticas razonables en tiempos de crisis económica*? ¿no debería ser totalmente al revés, abaratar los precios de software y hardware, ya que existe todavía un margen de beneficio enorme para las empresas y tiendas, y promover el cambio y trueque de productos para que todos disfrutemos al máximo? ¿no se supone que algo es bueno cuando todos ganamos?

*O ‘reformas estructurales necesarias’, ‘movilidad exterior’, ‘gravamen adicional’, ‘titularidad indirecta’, ‘crecimiento negativo’ o como queráis llamarlo 😉

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El infalible ejemplo del yogur. Lo entendería hasta Falete.

El infalible ejemplo del yogur. Lo entendería hasta Falete.

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EL DESENLACE: MICROSOFT SE LO PIENSA MEJOR.

Esta desagradable fábula del yogur y el derecho de pernada sobre los productos ‘seminuevos’ (como gustan las tiendas de llamar a lo usado… e incluso roñoso), es lo que ha pretendido ejercer Microsoft en esta próxima generación. Pero les ha salido mal, rematadamente mal. Lejos de informar con detalle sobre la cuestión cuándo y dónde hay que hacerlo, es decir, en el evento oficial de presentación de la XBOX ONE hace unas semanas, los Redmond boys empezaron a lanzar una plétora de turbios rumores, filtrando en los medios la idea del control con coste adicional sobre el mercado de segunda mano, los ‘used games‘.
Un globo sonda de proporciones magníficas, extendiéndose cual artimaña viral por redes sociales y mucho blogging: la mejor y más barata estrategia para conocer la opinión de los medios, y sobre todo, del gran público. También las intenciones y posibles arrepentimientos de última hora de las cadenas de tiendas y por supuesto, las tácticas de la competencia, con SONY y su flamante (todavía sin imagen exterior) PS4, ‘la consola sin carcasa’.
Han pasado las jornadas y el escrutinio de hostias de toda índole y procedencia sobre la nueva ‘guía de estilo’ de Microsoft no arroja ninguna duda: la idea no ha gustado ni al más tontico del pueblo. XBOX ONE y los juegos de segunda, caso visto para sentencia. Así que toca achantada epic level por parte de los de Redmond. Y rápido. Porque el E3 está ahí, bien cerca y arrimando cebolleta, con SONY como claro esparring favorito, preparando el anuncio jaranero de, nada menos, cuarenta juegos para el catálogo de lanzamiento de su máquina.

Microsoft Sony logos

¿Microsoft copiando a Sony? ¿No era siempre al revés? ¿Qué está pasando aquí?

Y aquí lo tenéis, a tres días de su conferencia en la Electronic Entertainment Expo 2013, Microsoft (rabo entre las piernas mediante), por fin despeja las dudas (y la oscuridad) sobre la controversia: nada de férreo control por su parte en el sector de lo usado. En efecto, amigos; en Redmond se han hecho mucha caquita al respecto, viendo la (unánime) reacción del auditorio mundial. Todo era mentira; nada de dirigir en primera persona la posibilidad de compra/venta de juegos; nada de cobrar un impuesto agregado al usuario, ni de quitar el parné a las cadenas comerciales y particulares. En definitiva, nada de tocar los cojones al gamer. 
Controlar el cotarro de la segunda manopla dependerá, o eso aseguran desde Redmond, de las propias editoras de videojuegos, sólo en ellas recaerá tan peligrosa responsabilidad. Microsoft iguala así la (diplomática) jugada de SONY, rehusando incorporar a su consola un fatídico DRM de serie. Acaba así (y ha tardado lo suyo), con los rumores que apuntaban a una prohibición por defecto de la libre compra/venta, o a la aplicación de una tasa de reactivación impuesta que rondaría los 35-40 dólares (probablemente, 35-40 euros en territorio ibérico) :O

XBOX ONE design

Hay cosas que todavía están en el aire…

Todavía quedan flecos, por no decir zurraspas, en la política de la empresa sobre algo tan básico, por ejemplo, como prestar o compartir juegos. Porque, si no se van a integrar ni DRM ni ‘aranceles’ vinculados al juego usado, ¿cómo piensa limitar Microsoft la legítima posibilidad de compartir la biblioteca de juegos con amigos y familiares?. Las últimas noticias en este sentido no son precisamente halagüeñas, ya que pretende imponer, por un lado, la obligación de que los usuarios que compartan juegos deban ser ‘amiguitos’ en XBOX Live. Y que lo sean, cuanto menos, con un mes de antigüedad. Por otro lado, agarraos, porque cada título se podrá prestar una sola vez.
¿Y cuánto costarán finalmente los títulos usados? ¿publishers y editoras pondrán un coste mínimo al asunto? Está claro: si te dan a elegir entre la paz mundial y productos baratitos… ¿cuántas docenas de videojuegos comprarías? 😉

Todas estas limitaciones, esta antítesis juguetona del ‘poli bueno/poli malo’ que se trae la compañía,  plantean una pregunta ineludible: ¿QUÉ MIERDA ES ÉSTA?. ¿Por qué juegan así con nosotros, su honorable público y target, el que a fin de cuentas les da de comer y sin el cual no existirían?
Es como las gomas del pelo que son demasiado pequeñas para dar tres vueltas pero que quedan flojas si les das dos: existen, pero nunca te dejan contento. Veremos cómo reacciona la gente: el cliente, suele decirse, siempre lleva la razón.

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