La ‘Uno’ de Microsoft, negra, enorme, amenazante.

En nuestro último artículo, ‘DE RESACA NEXT-GEN: DUDAS, MIEDOS E INDIGESTIONES‘, rescatábamos algunos temas importantes que tras la presentación de XBOX ONE, y contrastando con lo ofrecido por SONY en su Playstation party de febrero, venían atormentando a la comunidad gamer de todo el orbe. Nosotros incluidos. Y de todos ellos, aquí en GAMEBEATS subrayamos por encima del resto el peliagudo asunto del mercado de segundo mano, política y precios aplicados por Microsoft de cara a la próxima generación. Precios que prometen ser muy next-gen, por no decir de otra dimensión.
En la revista sintetizamos nuestra repulsión hacia este tipo de mezquinas marrullerías financieras con un sucinto ‘¿Cobrar también por lo usado? ¡Mis cojones!‘. Alto y claro.

Microsoft logo

Microsoft: el amigo que siempre te habla con una gran sonrisa, pero que en cuanto te das la vuelta te pone mirando a Redmond.

El Xbox Team no quiso, o no pudo aclarar con detalle, los pormenores de su nuevo modelo de negocio sobre los juegos usados, un sector inmenso y muy utilizado al que ambiciona echar mano cuanto antes. Al fin y al cabo era el fiestón de la nueva máquina ‘todo-en-uno’, los gráficos prodigiosos, los gestitos, el reconocimiento de voz y la TV a la carta pay-per-view. Con Spielberg y todo de por medio, apadrinando serie de ‘Halo’ (que no juego) para alborozo del clan xboxer. No era momento de dar disgustos, ni malas noticias, ni hablar de dinero, que según dicen, resulta poco elegante. No era el momento ni el lugar, por lo que vimos, de contar la verdad. Ni tampoco de mostrar demasiados juegos, tarea pendiente para un E3 que ya asoma a la vuelta de la esquina. ¿Dará esquinazo Microsoft a la cuestión de los juegos usados en el festival angelino? ¿Los nefastos augurios filtrados hasta ahora son en realidad una estrategia, un enorme globo sonda de los de Redmond para analizar la reacción del público potencial y actuar en consecuencia?

Used games

Micro$oft, todo por la pasta.

La fatídica noticia, que hizo sonar la alarma en medio mundo al día siguiente de presentar Microsoft su próxima consola de nueva generación, se ha ido construyendo desde entonces, a falta de declaraciones explícitas y oficiales por parte de los directivos de Redmond, a través de intervenciones inconexas, twitteos varios y rumores soterrados. Y eso no es bueno, porque aunque sea de cajón, cuando huele a mierda es que alguien se ha cagado.

Microsoft sí ha tenido a bien confirmar máximas y cuñas de perogrullo, desde un ‘es muy importante para nosotros apoyar el mercado de segunda mano’ al también chocante, como luego veremos, ‘las desarrolladoras independientes tienen todo nuestro soporte y patrocinio’. Incluso Aaron Greenberg (Chief of Staff, Interactive Entertainment Business de Microsoft, vamos, que no es precisamente ni la señora de la limpieza ni un becario), ha declarado hace un suspiro y vía Twitter que ‘Microsoft lo hará bien en el E3’. Wow, ahora dicen que lo van a hacer bien. Aaron… estás hecho un zorro. Te apuntaríamos la frase para un libro de citas ingeniosas y proverbios chinos de bolsillo de no ser por el asco que nos da esa clase de labia vacía de cursillo , magreada por las grandes compañías justo cuando buscan la beatificación antes de asestar una puñalada trapera. Veamos a continuación, cuan sangrante (o mortal) puede resultar la llaga.

Aaron Greenberg

Aaron, el espaabilado.

Lo que parece pretender Microsoft, evolucionando día a día y en tiempo real, y para nada confirmado 100% por nadie dentro de la compañía (quizá en el E3 haya coraje suficiente para hacerlo, quizá no…), se puede contar de la siguiente manera:
Tú, futuro usuario de XBOX ONE, vas a ir a una tienda, te vas a comprar un juego nuevo (ojito a este punto, porque se barajan precios next-gen en torno a 100 euros por título); vas a ir casa a probarlo, para lo cual tendrás que tener la consola obligatoriamente conectada a internet, y no te quedará otra que registrar sí o sí el producto en tu perfil o gamertag para que a Microsoft le conste que has pasado por caja y se agregue el juego a tu biblioteca. Sin registro online, habrás pagado por una caja vacía (hasta aquí, básicamente, como con una licencia de Steam, la plataforma de Valve para PC, sólo que con precios extremadamente hinchados… porque así lo quiere Microsoft)

Pasa un tiempo. Y tú, futuro usuario de XBOX ONE, te has terminado el juego, o no te ha gustado un carajo, o necesitas la pasta para pillarte otro… vamos, que te quieres deshacer de él. Pues para hacerlo tendrás que ir a una tienda autorizada por Microsoft, dar tus datos de gamertag, y ver cómo el dependiente accede, mediante la aplicación oficial de turno, a tu biblioteca de juegos, de la que eliminará el título para así insertarlo en un circuito o catálogo de segunda mano. Tras la transacción digital, recibes tu compensación, ni se sabe si en dinero cantante y sonante, en Microsoft Points o en vales de descuento de Hipercor.

Pasa el tiempo, y aparece por la tienda un comprador para ese juego de segunda mano. Si quiere hacerse con él, tendrá que pagar una licencia por valor de 35-40 euros (según lo que se ha ido filtrando en los medios), o no podrá jugarlo, de la que por supuesto, Microsoft se quedará con un porcentaje mayoritario, y la editora/productora del título una cantidad menor (posiblemente, entre un 10 y un 15% de cada transacción). De esta manera se elimina cualquier tipo de intercambio pactado entre particulares, a la vez que se minimiza hasta límites exiguos el posible beneficio que antes se llevaba la tienda. Ahora se pagará más por un juego usado, y de paso casi todo el bote será para Microsoft.

De confirmarse todo esto, durante o después del E3, puede derivar en serio mazazo sí o también para la compañía de Redmond, cuya estrategia sacacuartos motivaría una migración masiva de usuarios hacia otras plataformas más económicas y respetuosas. SONY puede beneficiarse enormemente de esta circunstancia, siempre que no imite los erráticos pasos de su mayor competidora, y el mercado de las consolas de sobremesa, totalmente desequilibrado, tendría antes de empezar la generación, un claro y aplastante ganador. Claro… que así se las ponían a Felipe II… y las fallaba.

XBOX ONE vs. PS4

Si SONY aprovecha la oportunidad tras la zurraspa en la porcelana de la ONE, puede llevarse la next gen de calle.

Si el gigante nipón opta también por el lado oscuro de la usura y el timo de la estampita, Wii U y sobre todo STEAM·BOX/PC se verían brutalmente beneficiadas como plataformas, acogiendo una copiosa oleada de nuevos adeptos cansados de pagar cifras abusivas en estos tiempos de triste desnutrición vacuna. Incluso el más recalcitrante xboxer, el más fanático fanboy de ‘Halo’, ‘Gears of War’ o ‘Forza’, puede pensarse muy seriamente mandar la XBOX ONE y su diseño Bauhaus a zurrir mierdas a la vía.

Wii U vs. XBOX ONE

Microsoft mete la pata y la gente se pone a comprar Wii U a cascoporro.

Vincular un juego a una cuenta personal no es ni escandaloso ni nuevo en absoluto, de hecho es práctica común en la plataforma digital de Valve. Y a ningún PC-gamer se le ocurre despotricar contra STEAM, probablemente una de las mejores ideas que jamás se han practicado en el mundo del compatible, que acoge a millones de usuarios satisfechos around the world. Y más desde la implementación de ‘Big Picture’, el nexo que faltaba con el TV tochísimo del salón y el pad de juego. Pero es que los precios de Steam no son buenos, son muy buenos. Desde lejos, y por mucha diferencia, nada que ver con los impuestos ofensivos que Microsoft codicia.

Big Picture

Steam + Big Picture: juega en tu salón y no te arruines en el intento.

Practicando esa política de derecho de pernada sobre el mercado de segunda mano, se vislumbran consecuencias más que gravosas en un horizonte de tinieblas.

XBOX ONE logo

XBOX, te esperamos en el E3. Allí veremos, probablemente, si eres o no la número UNO.

 

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